Noticias

Esta mujer fue a la peluquería. Unos momentos después, estaba luchando por su vida

La mujer pasó tan solo 10 minutos en el lavabo… Según confesó señora Smith, el accidente cerebrovascular y las posteriores secuelas fueron el producto de una mala postura a la hora del lavado del cabello. Tal como lo reveló una tomografía, una arteria de su cuello resultó estar dañada por el sillón con pileta de lavado de cabeza del salón Blowbunny en San Diego, causando una lesión por la que se formaría un coágulo que llegó por el torrente sanguíneo hasta su cerebro y le provocó un infarto.

1

De hecho, aunque puede sonar como una locura, en el mundo médico, existe un término para nombrarlo, síndrome de derrame cerebral en salón de belleza. Al lavar a un cliente el cabello con champú, las arterias del cuello pueden cortarse o incluso desgarrarse debida a la hiperextensión u otro movimiento del tipo de un latigazo cervical producido durante la visita a la peluquería.

Cuando una de esas arterias cervicales se muestra dañada de algún modo, puede darse lo que se llama disección, lo cual es un daño en el interior del vaso sanguíneo, que lleva a un flujo y a una coagulación anormales, y luego dichos coágulos pueden ascender hasta el cerebro y provocar un derrame”, explicó el doctor en medicina Steven R. Zeiler, jefe de investigaciones en accidentes cerebrovasculares del Johns Hopkins.Según lo que cuenta Elizabeth, los primeros síntomas, los notó ocho días después de su visita a la peluquería.“Sentí debilidad en la pierna y el brazo izquierdo”.“No me sentía bien. Intentaba ponerme de pie y no podía”, contó la mujer.

2

“Pero para cuando llegaron los paramédicos, mis síntomas habían desaparecido”. Después de seis días, Smith se empezó a marear y sufrió vómitos explosivos.
“¿Qué problema hay con mojarse un poquito al lavarse la cabeza?”, comentó Smith. “Se arregla fácilmente. Aunque no le sucede a todo el mundo todos los días. Llevo años yendo a cortarme el cabello, pero basta que ocurra una sola vez”.

3

“Mi médico me dijo: ‘Tienes suerte de estar viva’”, dijo Smith. “Bajé las escaleras para abrir la puerta y logré tomar un paquete frío del congelador porque tenía la cabeza caliente”, explicó. “Me llevaron en ambulancia a la emergencia”.

4

Después de varios meses de rehabilitación, Smith decidió demandar a la peluquería e intentar hacerlo público. “Le pedí a todos mis amigos que lo consultaran con su peluquero, y resultó ser que alrededor del 80% [de los peluqueros] lo sabían: no conocían el mecanismo pero sabían que uno puede sufrir un derrame al hacerse lavar el cabello. Entonces pensé: ‘Si todos lo saben, esto no está bien’”, dijo Smith.

5

“Además, los efectos fueron devastadores. Aunque estoy recuperada físicamente, hay un enorme componente emocional”. Afortunadamente Smith sobrevivió a la mala experiencia sin embargo, aún sufre mareos y pérdidas de visión.